Energía y erario en México.

El desarrollo de cualquier actividad económica necesariamente conlleva el consumo de energía.

 

 

 

 

El acceso a este servicio de manera confiable, asequible y moderna es fundamental para satisfacer las necesidades sociales básicas, impulsar el crecimiento económico y fomentar el desarrollo humano.

La transparencia y rendición de cuentas sobre los ingresos y gastos del sector energético, dada su relevancia para las finanzas públicas del país, son indispensables.

 

“La transparencia y rendición de cuentas sobre los ingresos y gastos del sector energético (…) son indispensables”.

 

Tras la pandemia, los últimos datos muestran que el consumo energético nacional en 2020 se vio disminuido en 11% y el consumo per cápita en 12% respecto a 2019. Dicho suceso reflejó el cambio en la composición del consumo del sector transporte, industrial, residencial, comercial y agropecuario, ya que en 2020 el consumo en el sector residencial pasó del 20% al 25%, mientras que el consumo industrial y de transporte presentó una reducción de 33% al 32% y de 43% al 39%, respectivamente.

Dicho acontecimiento no solo generó efectos sobre la forma de consumo, sino que además ocasionó presiones sobre los ingresos del sector energético del país, que se vieron disminuidos en 56% del 2019 al 2020 y que representaron el 11% de los ingresos totales en este último año.

Por otra parte, el sector energético mexicano muestra una dependencia de los combustibles fósiles, los cuales en 2020 representaron el 79% en la estructura de producción primaria (petróleo crudo y gas natural), en tanto que las energías renovables solo representaron el 11%.

El Gobierno Federal cuenta con dos Empresas Productivas del Estado relacionadas con el sector energético: Pemex y la CFE, mismas que se estima que recibirán en el PPEF 2023 aproximadamente el 11% del presupuesto total, lo que representaría el 3% del PIB, esto sin contar las aportaciones patrimoniales a ambas, con las cuales se busca consolidar su posición financiera e incrementar su patrimonio a través de recursos fiscales.

Dada la necesidad energética para el crecimiento económico y el desarrollo humano, la importancia de los ingresos del sector para la creación de programas de políticas públicas y el gasto ejercido, sería pertinente realizar una revisión a los programas/proyectos tanto de Pemex como de CFE, a fin de conocer los beneficios o pérdidas que estos puedan generan y sus repercusiones en el largo plazo para el erario.

Después de tres trimestres de ganancias, en el tercer reporte de resultados de 2022, Pemex registró una pérdida neta de 52 mil millones de pesos, así como un incremento en el costo financiero de 31% respecto del segundo trimestre de 2022 (2T22) y una pérdida de 8.1% en los ingresos totales. Estos factores estuvieron asociados con una menor rentabilidad, derivada de una disminución en las ventas, así como de mayores costos y una pérdida cambiaria.

Por otro lado, la CFE registró una pérdida neta de 50 mil millones de pesos en el mismo periodo; sin embargo, obtuvo un incremento de 16% en sus ingresos respecto al tercer trimestre de 2021, de los cuales 15% fue de ingresos por subsidios. En su estado financiero trimestral, la CFE señala un incremento de 32% en los costos de venta con respecto a lo registrado en el mismo periodo de 2021, generados por el alza en el costo de los energéticos y otros combustibles (con un precio del gas natural en 2021 de 2.5 USD/GJ a 7-10 USD/GJ actualmente).

Lo anterior muestra que la estrategia y el gasto ejercido en el sector energético tiene repercusiones en las finanzas públicas y, en largo plazo, éstas podrían agudizarse de no corregirse. Lo anterior requiere de mayor transparencia y rendición de cuentas tanto por parte del Gobierno Federal como de las propias Empresas Productivas del Estado.

 

 

 

 

Fuente: Energía a Debate https://energiaadebate.com/energia-y-erario-en-mexico/

 

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